Asesinatos en vídeo y la responsabilidad de Facebook

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El pasado domingo, en Cleveland, un hombre utilizó su smartphone para filmar el asesinato de una persona escogida totalmente al azar, que caminaba por un parque. Simplemente, detuvo su coche, escogió a una persona de 74 años, y le pegó un tiro, aparentemente para llamar la interés de una mujer. Después, subió el vídeo a Facebook® y filmó otro, esta vez en vivo, explicando el anterior y confesando su autoría. En estos instantes hay un grande operativo policial de cara a la busca y captura del sujeto, pese a que en el instante de escribir esta entrada todavía avanzaba en libertad.

Tras los hechos, se ha desencadenado una discusión sobre la responsabilidad de Facebook® en la difusión y diseminación del horroroso vídeo. Se plantea hasta qué punto es la compañia encargado por no suprimir el vídeo mas rápidamente, o inclusive si se razones cerrar íntegramente Facebook® Live hasta que exista una tecnología suficientemente madura como para eludir que vídeos como ese sean publicados.

En la ilustración que acompaña la entrada logramos visualizar la secuencia temporal de los hechos desde la difusión del 1° vídeo, previo al asesinato, hasta su retirada y el cierre de la cuenta del inventor de los hechos. En total, un poco mas de 2 horas. El metodo aprovechado por Facebook® esta inspirado en las denuncias del contenido hechas por los usuarios, y de la secuencia temporal se deduce que la compañia fue razonablemente rápida y competente a la hora de reaccionar. El vídeo es claramente un contenido que no razones ser hecho público y que definitivamente origina un grande dolor a cualquier persona relacionada con la víctima, pero… ¿cuál es la base de las reclamaciones exactamente? Facebook® no puede, por mucho que lo intente, eludir que alguien mate a alguien, y tampoco puede eludir que suba el vídeo a su plataforma: lo máximo que se le puede solicitar es que lo retire lo antes factible y que evite su factible redifusión.

De alguna manera, algunos parecen estar reclamando a Facebook, una compañia tecnológica, una responsabilidad que la tecnología, simplemente, no es apto de abarcar ni lo será durante mucho tiempo. De acuerdo, Facebook, junto con varias otras compañías como YouTube o Twitter, ha obtenido que todo aquel que tenga un smartphone se convierta potencialmente en una emisora de televisión con capacidad de emitir en directo lo que quiera. Antes, cuando para emitir en directo era imprescindible tener un costoso equipo, unos enlaces y unas licencias determinadas, ya había discusión sobre qué se podía crear si, por ejemplo, una cámara recogía escenas inapropiadas o si una periodista se suicidaba en directo. Ahora, esas discusiones deberían ser idénticas: ¿qué debe crear Facebook? Nada. Intentar que sean retiradas lo antes posible, y que no vuelvan a ser redifundidas. Hacer encargados a las industrias tecnológicas de todos los males del mundo es absurdo y no va a ningun sitio: esos males ya estaban allí mucho antes de que las industrias tecnológicas apareciesen en la escena, y desgraciadamente, seguirán estando después de tal aparición.

Ningún metodo de machine learning puede eludir que alguien emita en directo o suba a una plataforma un vídeo de un asesinato. Se podría intentar llegar a reconocer ciertos patrones, sin embargo la labor es enormemente compleja y, todavía así, habría infinidad de circunstancias en las que un asesinato podría no parecerlo, resultar confuso o dar lugar a un falso positivo. Pedir a la tecnología que haga algo inútil es típico de quienes no entienden nada de tecnología, y un recurso sencillo cuando se intenta que un nuevo escenario es culpable de algo que no nos gusta. No, a nadie le encanta que se mate a individuos inocentes ni que eso pueda ser anunciado en un vídeo, sin embargo Facebook, siempre que actúe con prontitud para retirar esos contenidos y eludir su redifusión, no es culpable de nada. Las tools solo definen escenarios, lo que los actores decidan crear en ellos es responsabilidad de ellos mismos.

Podríamos llegar a pensar, incluso, que la oportunidad de emitir en directo algo como un asesinato podría llegar a procesar como un perverso incentivo a la comisión del mismo. Una mentalidad de ese tipo es la que a otro nivel lleva, por ejemplo, a los encargados de retransmisiones deportivas, a escoger cámaras que miran hacia otro lado cuando alguien salta al campo buscando “su minuto de gloria”: si privamos a esa persona del supuesto “privilegio” de surgir en directo ante millones de telespectadores, podremos llegar a desincentivar su comportamiento (aunque muy probablemente sea bastante con el incentivo que suponen los decenas de espectadores presentes en el propio evento). Sin embargo, inclusive en esa comparación, la conclusión se sostiene: ni las televisiones son consideradas encargados de nada, ni se les pide nada mas que el que intenten, en la medida de lo humanamente posible, no exponer los hechos.

Facebook, dentro de sus oportunidades y entendiendo, lógicamente, que no tiene un realizador ni un jefe al pie del cañón para cada vídeo que es elevado a su plataforma o emitido en directo, pone todos los medios lógicos a su alcance para intentar minimizar el tiempo que un vídeo inapropiado se conserva a la vista de los usuarios. Eso cree tener individuos preparadas 24 horas al día, siete días a la semana para recibir denuncias de visitantes y tomar una rápida decisión sobre su factible retirada, evitando falsos positivos y tratando de realizarlo lo preferible posible. Si dentro de unos medios razonables, se puede minimizar ese tiempo desde las 2 horas del pasado domingo por la noche a tan solo media hora, genial. Pero mucho me temo que, por el momento, eso vendrá de maximizar el numero de supervisores individuos disponibles, no tanto del desarrollo de algoritmos de machine learning (aunque algo, posiblemente, puedan hacer). El instante en que una plataforma sea apto de descubrir que en un vídeo se esta cometiendo un asesinato o un hecho violento y decida, de forma autónoma, interrumpir su emisión esta todavía muy lejano. Hablamos de tecnología, no de magia.

Como tantas otras oportunidades convertidas en realidad por la tecnología, el lifestreaming no es ni bueno ni malo: lo es el uso que se haga de el. Por cada uso siniestro o execrable que se hace de una tecnología así, pueden buscarse mil ejemplos de potenciales usos positivos. ¿Se ganaría algo eliminando Facebook® Live porque cualquiera podría crear algo así, o limitando su uso solamente a definidos usuarios? Seguramente, perderíamos mas de lo que pretendíamos ganar. Demonizar a Facebook® porque su plataforma fue utilizada por un criminal para exponer su crimen al poco tiempo de cometerlo es absurdo, y igual a culpar al desarrollador de cuchillos por los robos o asesinatos que se cometen con ellos. Los hechos son terribles y dolorosos, sí. No es bueno que se muestren en público, de acuerdo. Pero no se puede exigir a Facebook® mas responsabilidad que la que tiene: suprimir el contenido lo antes factible con los medios humanamente a su alcance, y eludir su redifusión.

 


Enrique Dans



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