El problema no es internet: es otra cosa mucho más preocupante

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El capítulo que probablemente leas y veas explicado hoy si tus listas de inscripciones están mínimamente completas es este de James Bridle titulado  Something is wrong on the internet, un texto largo y resumido en el que el inventor se preocupa por la proliferación de definidos vídeos en YouTube Kids, un producto esquematizado por la compañia para entregar vídeos adecuados a los chicos y que varios padres tienden a emplear como auténtico “dispositivo apaganiños”, con contenidos totalmente inadecuados desde multiples puntos de vista, y apoyándose en los algoritmos de recomendación de la plataforma para encabezar las listas de fama y sacar ingresos publicitarios.

La presencia de este tipo de vídeos inapropiados ha sido puesta de manifiesto en otras ocasiones: contenidos que aprovechan protagonistas muy famosos por los chicos y los crean protagonizar escenas agresivas o de otros tipos, habitualmente con grafismos extremadamente simples, confeccionados con muy poco esfuerzo. El analisis de Bridle incide no solo en los vídeos como tales, sino mas bien en el mecanismo de una plataforma que no solo posibilita este tipo de comportamientos, sino que los recompensa mediante sus algoritmos y el metodo economico de premiar la interés al que da lugar. Un analisis interesante, que pone el peso en la plataforma, en una YouTube que no parece crear mucho de cara a la eliminación de este tipo de contenidos mas allá de brindar sistemas que aceptan que sean denunciados o marcados como inapropiados, y que no ha tenido ningun triunfo por el instante de cara a su erradicación.

Sin embargo, el verdadero análisis, para mí, es todavía mas desasosegante: indudablemente, internet(www) tiene un problema. La mezcla de factores como el desarrollo sin límites de la economía de la atención, los algoritmos que premian el sensacionalismo o el contenido mas impactante, las oportunidades de anonimato o de trazabilidad compleja y otra lista de funciones de la red han dado lugar a un metodo en el que continuamente nos sorprendemos encontrando cosas que, si hacemos caso a la enorme totalidad de observadores, no deberían estar ahí. Pero en realidad, el verdadero dilema no esta en internet: esta en la naturaleza humana.

Me explico: todo metodo es susceptible de ser aprovechado de multiples maneras. La ausencia de regulación para eludir comportamientos definidos o considerados nocivos, o los sistemas de regulación ineficientes, generan abusos de cuantiosos tipos. Podemos constatarlos en todas partes: a la popularización del correo electrónico continua la proliferación del spam. ¿Es el spam un dilema de diseño, algo de lo que debamos crear encargados a los autores del protocolo del correo electrónico o a los que comercializan tools para que los consumidores lo usen? No, es un dilema de que una lista de actores descubren que pueden usar los protocolos del correo electrónico para enviar con un costo bajísimo mensajes comerciales a una enorme suma de visitantes incautos, inexpertos o directamente idiotas, y aprovechar para separarlos de su dinero. Ese comportamiento es constante: cada servicio que surge cuenta con su caterva de aprovechados dispuestos a utilizarlo para engañar, robar, manipular o retorcer su propósito original. Las redes sociales son plataformas para colaborar contenidos, sin embargo convenientemente retorcidas, se convierten en tools para manipular un proceso electoral. YouTube funciona para visualizar vídeos, sin embargo si la retorcemos adecuadamente, logramos lograr que sirva para engañar a chicos con contenidos inadecuados y vencer dinero a costa de exponerlos a contenidos a los que no deberían ser expuestos. Da equivalente el ejemplo que propongas: todos dicen con usos inadecuados, inmorales o directamente delictivos que algunos pretenden usar para su beneficio. ¿Surgen los ICOs? Rápidamente proliferan protagonistas nocivos dispuestos a confundir a posibles inversores y robarles su dinero.

¿Estamos hablando de un dilema de internet? No, contamos de un dilema de la naturaleza humana. En ausencia de una regulación eficiente debido a la rapidez con la que se desarrollan y popularizan las nuevas herramientas, los infractores evolucionan y se convierten en los primeros colonizadores de cada nuevo nicho ecológico que surge en el mundo red. Para cuando se defina como delito subir vídeos a YouTube y aprovechar sus algoritmos para maximizar su popularidad, los infractores estarán creando otras cosas totalmente diferentes. Probablemente un buen jurista encuentre siempre bastante indefinición en esos comportamientos como para lograr que salgan absueltos, y el simple origen de “no sé como definirlo sin embargo lo reconozco cuando lo veo”, el I know it when I see it que podría contribuir con algo tan inherentemente humano como el sentido común a aliviar el problema, no se maneja lo suficiente. No parecen existir tribunales ni jueces bastantes como para solventar los problemas que detectamos en internet(www) todos los días, y si existiesen, se verían confrontados con una realidad compleja de fueros y sistemas judiciales nacionales tratando de mala forma de operar en un entorno global y sin fronteras. Lo que un estado trata definir como un comportamiento execrable y encuadrar en un tipo penal claro que sin desconfianza ya existía, en otro estado esta totalmente sin legislar, o se sitúa en un limbo en el que las leyes resultan de inútil aplicación. Los mecanismos sociales de control, componentes como la reputación o la censura social que a otra escala y en otros meses históricos se han transformado en componentes que ponían relativo coto a definidos comportamientos, tampoco funcionan, porque no se desarrollan con la necesaria velocidad. Cuando un hombre malintencionado localiza una forma de aprovecharse de una plataforma determinada, la mayor parte de la comunidad ni siquiera es apto todavía de comprender qué es lo que esta haciendo.

Hemos desarrollado una tool que no entendemos controlar, y que varios obtienen retorcer para su beneficio incurriendo en comportamientos que cualquiera con un mínimo sentido común encontraría castigables, sin embargo que en rarísimas situaciones son castigados. Y de nuevo: el dilema no esta en la red, sino en la naturaleza humana, en las mas profundas miserias de nuestra condición. ¿Cómo definir a un tipo que convierte en medio de vida el mostrar a chicos a contenidos totalmente inadecuados y censurables? ¿Qué castigo razones hallar si la justicia funcionase? ¿Cómo plantearse desincentivar un comportamiento semejante? ¿Cómo ajustar la legislación y los sistemas que tratan de poner bajo dominio lo peor de la naturaleza humana en un marco que evoluciona tan rápidamente?

 


Enrique Dans



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