El trabajo robótico y la sociedad del futuro

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Consultes las previsiones que consultes, pueden resultar espeluznantes según para quién las lea: se prevé que la venida de los robots y la automatización inteligente elimine entre un 38% y un 50% de las actividades que hoy definimos como trabajos. Hablamos de trabajos de todo tipo: existen evidencias crecientes que apuntan a una sustitución a todos los niveles, no simplemente a las llamadas 4D (tareas aburridas, peligrosas, degradantes o sucias), y de un choque que provocaría una redefinición en su conjunto de la comunidad que conocemos. A medida que los algoritmos aprenden a crear cada vez mas cosas y a hacerlas, además, con mas eficiencia que los individuos en todos los sentidos (menor coste, mas rapidez y menos errores), al tiempo que dejan de limitarse a actividades meramente repetitivas, parece claro que las sociedades del futuro tendrán que repensar y replantear totalmente el concepto de trabajo si pretenden producir un panorama mínimamente sostenible en el tiempo.

La idea de diseñar impuestos peculiares para los robots no parece, igualmente, demasiado sostenible: tasar la innovación puede provocar un desincentivo que probablemente dilate algo en el tiempo su adopción, sin embargo dista mucho de ser una labor sencilla: calcular la función o el ratio de sustitución de robots a trabajadores no resulta en absoluto claro en cuanto la tecnología continua avanzando, y inmediatamente deja de tener sentido. Las evidencias históricas sugieren que tratar de parar el progreso de la tecnología jamás ha tenido ningun sentido ni ha efecto positivo para quienes lo intentan, y en un planeta fragmentado, sin acuerdos en este sentido y con enormes incentivos para quienes siguen fabricando mas allá de donde otros paises se detienen, menos aún.

Pero ¿y si la respuesta estuviese, de nuevo, en la proyección de fenómenos de sustitución comparables que tuvieron lugar en períodos históricos anteriores? La rueda, el telar, el tractor o las neveras dejaron sin trabajo a varias personas, sin embargo posibilitaron nuevos ejemplos económicos que terminaron dando trabajo a varias más. ¿Y si el desarrollo de la inteligencia artificial, en realidad, terminase haciendo varios mas puestos de trabajo de los que elimina, como postulan algunos estudios llevados a cabo por Gartner o permitiese que los trabajos existentes añadiesen mas valor? Hace pocos días, comentaba lo que me gustarían que los algoritmos fuesen capaces de llevar a cabo no la mayoria mi trabajo, sin embargo sí las partes del mismo que menos me enriquecen, que son mas pesadas y me aportan menos. Desde hace mucho tiempo, hay partes de mi trabajo que sigo llevando a cabo yo porque no me veo subcontratándoselas a nadie, sin embargo que me llevan a ocasiones en las que siento que “muero por dentro” por tener que dedicar tiempo a ellas. La idea de que esas actividades desapareciesen y fuesen llevadas a cabo por un algoritmo que, además, las pudiese crear de forma mas rápida, mas efectiva y con menos errores me resulta enormemente atractiva, y mucho mas teniendo en cuenta que no tengo ningun dilema a la hora de “llenar de sentido” esas horas liberadas: es más, durante toda mi vida profesional, mi dilema jamás ha sido como llenar mis horas de trabajo, sino mas bien como hallar tiempo para crear lo que realmente tenía ganas de hacer. El mayor dilema a la hora de innovar no es la falta de ideas, sino la falta de tiempo para ponerlas en práctica: es complicado innovar cuando todas las horas que dedicas al trabajo están repletas de actividades que una maquina podría crear de forma mas efectiva que tú.

En ese sentido, me ha encantado el capítulo de Per Bylund, pensador anarcocapitalista y profesor de Oklahoma State University, en Quartz: la automatización de los trabajos es la forma que la comunidad tiene de progresar, e intentar detenerla o dificultarla resulta, además, de imposible, totalmente irresponsable. Según el artículo, si todo el planeta hubiese estado permanentemente agotado de trabajar en los campos, nadie habría tenido el tiempo imprescindible como para crear el tractor. Por supuesto, la eliminación de definidos trabajos es susceptible de producir tensiones sociales: a nadie le gusta, por mas que su trabajo no sea en realidad digno de ser realizado por una persona, o por mucho que sea aburrido, peligroso, degradante o sucio, que la oportunidad que tenía de sacar un sueldo todos los períodos desaparezca, y si esa sustitución se lleva a cabo sin las adecuadas medidas, logramos estar hablando de una significativo fuente de conflictividad social – a la que, además, resultaría muy sencillo encontrarle justificación.

El factor esencial, por tanto, para que la comunidad transite por una sustitución de individuos por robots que parece totalmente inevitable en un enorme numero de actividades y a la que negarse sería simplemente absurdo y anacrónico, podría estar en la cualificación y la reeducación de los trabajadores que sufren procesos de sustitución. En lugar de intentar, probablemente sin resultado, frenar la disrupción tecnológica para cuidar a un diminuto numero de trabajadores a expensas de servicios para la enorme mayoría, los legisladores deberían enfocarse en plantear mas acciones para apoyar a aquellos que son desplazados a transitar exitosamente hacia nuevos empleos y ocupaciones que tengan sentido y sean susceptibles de continuar generando valor. ¿Es factible llevar a cabo estos procesos de una forma mínimamente realista, o contamos de algo tan complejo e idealizado como la oportunidad de reconvertir a mineros o a taxistas, por citar 2 profesiones en riesgo de cercano sustitución, en esos programadores de software que todos prevén que van a ser necesarios? Según un documento de la Information Technology & Innovation Foundation (ITIF), los gobiernos deberían comprometerse activamente a abrazar la innovacion tecnológica y la digitalización en lugar de intentar retrasar o contener sus efectos, y tratar de enfocarse en apoyar a los trabajadores desplazados a hallar empleos en lugar de optar por respuestas como la creación de planes de subsidio o ayuda, o por el desarrollo de rentas basicas incondicionales.

La discusión en torno a la renta básica incondicional es ya un clásico en estos temas: mientras algunos afirman que su instauración reduciría el incentivo de los trabajadores para formarse o investigar nuevos empleos, ralentizaría el aumento economico y terminaría perjudicando a los trabajadores que pretendía ayudar, sus defensores afirman que también de ser necesaria para un futuro en el que nuestra relación con el trabajo se redefine completamente, acepta que las individuos planteen sus objetivos vitales en un entorno de libertad para elegir, sin verse presionados por la obligación inmediata de sacar un salario. Al tiempo, redefinir el metodo educativo para posibilitar nuevos objetivos formativos notables para los mercados de trabajo y conseguidos de forma rápida y eficiente.

Las necesidades de la comunidad del futuro solo serán evidentes cuando lleguemos a ella. Mientras tanto, habrá que intentar que los emprendedores dispongan tanto de los medios de producción automatizados que la tecnología permita, como del capital humano imprescindible para ello, al tiempo que se facilitan oportunidades a los trabajadores de los puestos eliminados. Sin duda, la transición no será rápida, cómoda o sencillo para nadie, sin embargo los resultados podrían llevarnos a una nueva etapa, con planteamientos probablemente mas equilibrados que la actual.

 


Enrique Dans



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