Elon Musk y la gestión de lo imposible

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David Losa me llamó para hablar sobre un capítulo dedicado a Elon Musk que estaba preparando para El Confidencial, y lo publicó ayer bajo el titulo “Elon Musk: misión imposible“.

Aún no he tenido el placer de saber a Musk, pese a que sí llevo siguiendo y aprendiendo su trayectoria empresarial desde hace mucho tiempo. El titulo del capítulo me pareció muy adecuado, porque exactamente incide en esa característica que tantos critican de tratar de enfocarse en proyectos que supongan verdaderos retos, en cosas que varios otros descartan porque fácilmente las ven como imposibles. La fina linea que separa al charlatán o al vendehumos de los enormes gestores es la capacidad de usar ese esquema, inspirarse en lo supuestamente imposible, para crear recorrer a la sociedad en su conjunto: antes de Musk, pensar en fabricar un vehículo eléctrico en unas condiciones mínimamente competitivas era fácilmente utópico y no estaba introducido en la agenda de ninguna de las enormes marcas. Después de su incursión en la industria, en donde le queda todavía mucho por decir, no solo tenemos automóviles eléctricos impresionantes y que superan en prestaciones a todos los propulsados por combustibles fósiles, sino que además, ha forzado a varias otras marcas a continuar esa misma línea, e inclusive ha liberado las patentes necesarias para que puedan realizarlo en mejores condiciones.

El proyecto Space X, que nos lleva a visualizar al individuo por 1ª vez como especie interplanetaria, es fácil de minimizar. Es fácil tildarlo ” absurdo, fantasioso u oportunista”… hasta que te encuentras con que, pese a que no cumpla sus hitos temporales, completa logrando una parte muy significativa de lo que tenía en su agenda. Esa capacidad de organizarse para cumplir un proyecto, teniendo claro que pese a que se obtenga la mitad del mismo ya cree un avance increíble, es lo que separa a los genios y visionarios de los que simplemente se dedican a vender humo. Un elemento de gestión, los llamados moonshots, sobre cuyo uso dentro del tiempo de la innovación he redactado en otras ocasiones, y que considero muy interesante: mientras algunos los usan simplemente como inspiración, como desiderata, otros realmente apuntan a conseguirlos, crean planes con visos de realismo y los persiguen a pesar de que varios al otro lado los tildan de estafadores. Mientras Larry Page y Sergey Brin, otros defensores del uso de moonshots, terminan habitualmente años después archivando sus proyectos o mostrándose incapaces de convertirlos en económicamente viables mientras su compañia continua siendo radicalmente monoproducto, Musk ha comprobado ya su capacidad para alterar la agenda de toda una industria. Y las que le quedan. La frase que me queda en la cabeza cuando leo cosas sobre Musk es, sencillamente, “respect”.

 


Enrique Dans



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