Facebook en su momento de la verdad

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La victoria de Donald Trump en las recientes elecciones norteamericanas esta teniendo unas inesperadas consecuencias sobre Facebook, una compañia que se ha convertido, gracias a su ambiciosísima estrategia, en el mayor medio de comunicacion del mundo, el único que puede presumir de alcanzar a casi 1,800 millones de personas en todo el mundo.

Las primeras respuestas de la compañia ante las acusaciones de haber sido un elemento elemental en la victoria de Donald Trump no han dejado a nadie satisfecho: escurrir el bulto y mencionar que en realidad, las novedades falsas son muy escasas e influyen muy poquito es simplemente tratar de negar la mayor, además de cuestionar tu propio negocio. En realidad, la posición de Zuckerberg es tan débil que no convence ni a sus propios empleados, que han llegado inclusive a montar una task force para pelear contra las novedades falsas y sensacionalistas, en contra de la opinion del fundador.

Que Facebook® influye en sus visitantes resulta totalmente innegable: lo demostró en 2012 con su polémico e indecente ensayo de modificación del estado de ánimo, y lo saben todos los publicantes que gastan dinero en su plataforma. y hasta el propio Donald Trump ha dejado meridianamente claro no solo que Facebook® y Twitter® fueron componentes importantes que le ayudaron a vencer difundiendo sus mensajes, sino que además, las campañas en Facebook® se convirtieron en su primordial fuente de financiación directa.

No, Mark Zuckerberg ya no puede continuar jugando al “yo no fui”: si sacas pecho afirmando que has variado el planeta por tu papel durante la primavera árabe, no podrias después dedicarte a negar tu influencia en unas elecciones. Simplemente no es coherente. La enorme realidad es que Facebook se ha transformado en una enorme maquinaria elemental en las campañas políticas, un lugar en el que el uso de novedades falsas, tendenciosas y sensacionalistas no solo se ha transformado en habitual, sino que inclusive se ve incentivado. Cortar el camino a los ingresos publicitarios de aquellas paginas que se dedican a fabricar y circular ese tipo de noticias, siguiendo los pasos de Google, cree un intento de desincentivar este tipo de comportamiento, sin embargo tampoco es una acción inocua: ¿qué es verdad y qué es falso? ¿Quién lo va a decidir? No es lo mismo informar de adelantos de la ciencia, que todavía así además pueden transmitirse de forma sensacionalista o tendenciosa, que realizarlo sobre política, ¿no? El enorme peligro de solicitar a las redes sociales y motores de busqueda que eliminen las novedades falsas y sensacionalistas es exactamente ese: qué ocurrirá si efectivamente se ponen en esa posición, y cuáles serán los criterios para hacerlo. De hecho, si nos fijamos en el criterio de Snopes, sin desconfianza los mayores maestros en novedades falsas de toda la web, el dilema no esta en las noticias, sino en los medios.

En este sentido, Google® parece caminar unos cuantos metros por delante. La preocupación por los efectos de sus algoritmo sobre las funciones de la web(www) y su impresión de que el excesivo peso de los componentes sociales estaban convirtiéndose en un incentivo al sensacionalismo llevó a la compañia a replantearse varias cosas, y a iniciar toda una linea de desarrollo en torno al concepto del Knowledge-Based Trust, o KBT, la mas ambiciosa modificación del PageRank desde sus inicios. Todo indica que Facebook® esta todavía my lejos de este tipo de razonamientos: por el momento, sus intentos de detener la polémica en torno a la manipulación de sus trending topics se vieron detenidos por la oportunidad de que sus acciones resultasen ofensivas para los mas conservadores.

Donald Trump, con sus ideas del siglo XIX, es un político del siglo XXI. Su campaña grandilocuente y exagerada que desprecia los hechos y resalta el sensacionalismo de las enormes afirmaciones destinadas a ser distribuidas en las redes sociales es, en realidad, la encargado de que el término post-truth se haya transformado en la frase del año para el diccionario Oxford. Ha sabido interpretar las debilidades de un ecosistema a medio crear como el de las redes sociales, repleto de contradicciones y de protocolos a medio desarrollar, y lo ha transformado en una poderosísima arma electoral. Millones de individuos se han adoctrinado voluntaria o involuntariamente en paginas repletas de novedades falsas que no resistirían una simple búsqueda, sin embargo que han leído en un entorno, en una auténtica cámara de los espejos, que les hacía pensar que todos los que les rodeaban, los que les importan y los que siguen o les siguen pensaban igual. Un auténtico amplificador del sensacionalismo. Facebook® tuvo su instante de la verdad, y no estuvo a la altura. Prefirió decidir que su verdad era que no había verdad, que cada uno debía tener la suya, o que la verdad era verdad por consenso. Quiso convertirse en el enorme editor de novedades del mundo, sin embargo es un editor con un inclasificable metodo de valores vago y amorfo, que responde solamente a la idea de entregar a cada uno aquello con lo que se quiere identificar, con lo que quiere reforzar sus creencias. Una burbuja personalizada, a la medida de nuestras amistades, vuestro entorno y nuestras creencias que algunos han sabido explotar muy bien. Y el efecto de todo esto lo tendremos ahora durante 4 años en la Casa Blanca.

 


Enrique Dans



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