Facebook y la caída

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La presentación de resultados trimestrales de Facebook ayer miércoles mostraba claramente que el ritmo de aumento en la integración de visitantes a su red y los ingresos por propaganda estaba siendo menos de lo esperado, en el entorno de lo que probablemente logramos definir como un período horrible para una compañia que ha estado continuamente presente en las novedades debido a cuantiosos escándalos. La consecuencia ha sido una resistente caída en el precio de la acción en el horario extendido del mercado, que ha llegado a suponer hasta 125,000 millones en su capitalización, una caída inédita que continua a lo que era, justo antes de la exposición de resultados, su máximo histórico, y que muchos interpretan no solo como una señal de que la compañia no es intocable, sino inclusive como una resistente alerta para la mayoria del mercado.

Por supuesto, ninguna compañia es intocable, y la caída de las acciones de Facebook® es, sin duda, importante. Sin embargo, creo que es significativo poner las cosas en contexto. Indudablemente, Facebook® esta pasando por una significativo lista de problemas de crecimiento: la red social mas enorme del planeta se ha dado cuenta, y también en muchos casos demasiado tarde, de que se había transformado en la mayor tool de del planeta para campañas políticas que, sin ser ilegales, sí permitían niveles de manipulación enormemente personalizados, escalables a segmentos significativos de la población, y jamás vistos hasta ahora. Se ha visto implicada en la publicación de novedades que han provocado efectos gravísimos, desde linchamientos hasta éxodos masivos, y convertida en uno de los mayores canales por los que circulan las llamadas fake news, novedades falsas creadas para manipular la opinion pública. Ha sido llamada a declarar ante comisiones parlamentarias en los Estados Unidos y en Europa, y en muchos sentidos, se ha cumplido lo que decía aquel profético capítulo que afirmaba, cuando sabíamos tan solo la mitad de la mitad de lo que ahora sabemos,  que ni el mismísimo Mark Zuckerberg era apto de comprender en lo que Facebook® se había convertido. Sin duda, este es el año en el que uno de los mayores fenómenos de publicación tecnológica de la historia del mundo, en el que participan ya de forma usual 2,230 millones de individuos y 1,470 millones de forma diaria, se ve confrontada con algunos de los efectos de esa difusión, como la pérdida de dominio sobre la privacidad de los usuarios, la circulación incontrolada de novedades falsas, e inclusive una pérdida insostenible de la normalidad democrática.

Toda tool que pasa de ser utilizada solamente en un campus a serlo por un porcentaje importantísimo de toda la demografía internacional es susceptible de experimentar procesos de este tipo. Que la compañia haya respondido a la aparición de esos efectos, que responden a procesos de experimento y fallo llevados a cabo a lo largo del tiempo por cuantiosos actores que van desde faciles infractores hasta gobiernos enteros pasando por todo tipo de organizaciones, compañías o agencias, con una combinación de ingenuidad e irresponsabilidad, es algo que sin desconfianza queda en el pasivo de Mark Zuckerberg: estaba demasiado ocupado ganando dinero como para alarmarse de los lugares de los que venía o los efectos que tenía. Y esa irresponsabilidad fue continua durante mucho tiempo, hasta que finalmente, este año, la compañia ha afirmado que invertirá gigantes esfuerzos en convertir esa evolución. ¿Es Facebook® creíble en ese sentido? No especialmente, sin embargo una de las cosas que claramente dijo cuando se comprometió a ello es que esos esfuerzos tendrían un costo en el aumento de la compañía. Y efectivamente, así ha sido.

Pero volvamos al contexto: la caída en la valoración de las acciones de Facebook® es impresionante, sí, y un auténtico escenario de pesadilla para cualquier inversor. Pero en el conjunto de la evolución del precio de la compañia desde su salida a bolsa en mayo de 2012, esa caída es un diminuto bache, menor inclusive que muchos que ha sufrido anteriormente. La compañia no ha perdido visitantes ni dinero: ha ganado nada menos que 22 millones de visitantes diarios, y ha ingresado 13,200 millones de dólares… lo que ocurre es que esos 22 millones de visitantes palidecen frente a los números que incorporaba anteriormente (el trimestre anterior, sin ir mas lejos, integró 49 millones), y esos 13,200 millones están algo por debajo de los 13,400 que los ingenieros esperaban. ¿Malo? Sin duda. Pero por otro lado, ninguna compañia puede crecer de forma ilimitada y al mismo ritmo: hay 3,000 millones de individuos en el planeta con camino a internet, y Facebook® viene a 2,230 millones de ellas, algo fácilmente impresionante. Por supuesto, eso no significa que la compañia no tenga problemas si, como parece estar ocurriendo, su base de visitantes envejece, sin embargo adquisiciones con bases sociodemográficas de visitantes mucho mas amplias, como WhatsApp(mensajeria) o Instagram, parecen estar cubriendo esas bases notablemente bien.

¿Queremos que Facebook® corrija los problemas que tiene, que no son precisamente problemas de Facebook® sino, mas bien, derivados de la naturaleza humana? Por supuesto, sin embargo es que no es algo sencillo. Sus planes para manejar el uso de su red para la publicación de novedades falsas son sin desconfianza ambiciosos, sin embargo si pensamos que la compañia razones crear mas o tomar partido ante definidos temas o ideologías, es aconsejable que, como mínimo, tengamos en cuenta las posibles consecuencias si efectivamente ocurre aquello que pedimos. Podemos – y debemos, también – solicitar a Facebook® que incorpore mas controles sobre la privacidad de los visitantes y que admitan decidir el tipo de propaganda que queremos ver, sin embargo servirá de poco si eso no se acompaña de educación a esos visitantes para que, de una forma responsable, hagan uso de esos controles. Los controles de privacidad de Facebook, de hecho, no eran pocos, y permitían a los visitantes tomar decisiones sobre una amplia suma de cuestiones relacionadas con sus datos, sin embargo cuando llegas a 2,230 millones de usuarios, permanecer que de verdad comprendan esos controles o se pongan a tomar decisiones mínimamente informadas sobre cada factible circunstancia relacionada con su privacidad es una expectativa suficiente poco realista.

¿Va a caer Facebook? No. De hecho, su caída de hoy no tiene tanto que visualizar con sus escándalos como con el hecho de que los ingenieros de Wall Street se den cuenta, dados sus últimos resultados, de que el aumento exponencial perpetuo no existe. A partir de aquí, Facebook® podrá ralentizar algo su crecimiento, podrá visualizar como se satura el comercio habilitada o podrá visualizar como sus esfuerzos por incluir mas niveles de dominio de una forma razonable y que no lo convierta en un juez universal, que han significado ya la integración de muchos decenas de individuos a la plantilla, restan brillantez a sus resultados. Se intenta de un proceso normal en compañías que universalizan su servicio: Google® experimentó y continua experimentando fundamentales problemas derivados del hecho de que su motor de busqueda se haya transformado en una tool utilizada de forma practicamente universal en casi todo el mundo, y Facebook® los sufre por haberse transformado en la plataforma social que usan habitualmente el 75% de las individuos conectadas en el mundo, que se dice pronto. ¿Futuro sombrío? No lo creo. Pero sí un escenario sensiblemente mas complejo que el que creía tener hasta el momento, y sin duda, una llamada de interés para sus gestores. La paciencia de los visitantes y los inversores no es ilimitada, y las disculpas, como todo, tienen un límite.

 


Enrique Dans

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