GDPR: ¿bendición o estupidez?

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El siguiente 25 de mayo entrará en vigor la General Data Protection Regulation (GDPR), la norma mediante la cual las autoridades europeas pretenden armonizar, unificar y reforzar la seguridad de los documentos de los ciudadanos de los territorios miembros. Para muchos, una norma con el potencial de cambiar la web(www) tal y como la conocemos, dado que sus efectos no se limitan en absoluto a Europa, sino que afectan a toda compañia que pretenda comercializar productos o beneficios a ciudadanos europeos o cuya version conlleve el proceso de sus datos. La norma es totalmente incompatible con la inmensa totalidad de las practicas que hoy llevan a cabo la totalidad de las compañías implicadas en la propaganda online, y eso, dados los constantes abusos cometidos por esa empresa que han conseguido cambiar la web(www) en un inmenso estercolero de malas practicas y desprecio por los usuarios, es sin ninguna desconfianza una maravillosa noticia

Lo preferible de GDPR es que, al menos en su redacción, intenta equilibrar el recientemente desequilibrado balance entre los derechos de los visitantes y las acciones de las compañías que pretenden explotar sus datos. La definición de dato personal se hace mas amplia y pasa a abarcar desde documentos genéticos hasta mentales, culturales, económicos, de identidad social o de patrones de conducta. La obtención del consentimiento para recopilar esos documentos tendra ser clara, unívoca y granular, con el derecho a ser eliminado de esos archivos en cualquier momento, con consentimiento parental explícito para menores de 16 años, y con la oportunidad de pedir en cualquier instante una reproducción de esos documentos en un formato adecuadamente exportable. Las compañías tendrán que, a partir de un volumen definido de documentos sin embargo considerado como de buena experiencia en todos los casos, nombrar a un encargado o Data Protection Officer (DPO), y contestar a cualquier violación o camino irregular a sus bases de documentos dando anuncio a sus visitantes en menos de 72 horas, y las sanciones aplicables podrán llegar hasta los veinte millones de euros o el 4% del total de ingresos globales, escogiéndose siempre lo que suponga una suma mas elevada.

Para los usuarios, en principio, GDPR es una buena noticia: su desarrollo procede de una demanda social real, de una preocupación genuina, de una circuntancia que las malas practicas de toda una empresa habían transformado en insostenible. Fenómenos como el ad blocking, a todos los efectos el mayor boicot de la historia de la humanidad que amenaza con llegar ya a ser aprovechado por alrededor de un tercio de todos los visitantes del mundo, son una buena prueba de ello. Sin embargo, no debemos olvidar que los efectos de las leyes, en todos los casos, no se deben a la redacción de la ley como tal, sino a los fragmentos de su aplicación. Leyes que en origen podían tener sentido, como el dominio del uso de las cookies, se convirtieron en manos de las autoridades europeas en una soberana estupidez, totalmente inútil, que solamente sirvió para molestar tanto a los propietarios de paginas como a sus usuarios, sin ningun tipo de resultado tangible mas allá de un absurdo e intrascendente mensaje.

¿De qué va a depender que la promesa de una web(www) preferible y con derechos mas equilibrados se materialice o se convierta, una vez más, en una molestia inutil que no sirve para nada? Básicamente, en los fragmentos de su aplicación. El compromiso no es sencillo: si los visitantes tenemos, pagina por página, que rellenar un complejo formulario con multitud de alternativas en el que nos preguntan, paso por paso, todas nuestras preferencias de privacidad, todo lo que permitimos o no permitimos crear a la pagina con nuestros datos, el trámite puede llegar a ser un infierno en terminos de usabilidad.

Por otro lado, la privacidad es una variable multidimensional y compleja, que depende enormemente del contexto: circunstancias que consideramos inaceptables para algunos beneficios pueden ser perfectamente aceptables y redundar en un claro beneficio para el cliente en otros, de forma que el uso de una plantilla común tampoco funciona. ¿Cómo vamos a ejercitar nuestros derechos en un entorno no solo infinito – ¿cuántas paginas visitas a lo largo de un día, de forma usual o eventual? ¿Qué ocurre si teneis que rellenar tus preferencias de privacidad en todas ellas? – sino también totalmente heterogéneo?

El desafío de una regulación que de verdad sirva a los visitantes es sumamente complejo, una cuadratura del círculo complicado de llevar a cabo. Eso, lógicamente, no quiere mencionar que no deba intentarse. Pero como en tantas otras cosas, el diablo va a estar en los detalles, y va a haber que estar muy atento a todo, a cada compañía, a cada caso, a cada abuso: la ley no solo debe cumplirse, sea lo significativo que sea el lobby que este atras de quien pretenda no hacerlo, sino que debe contribuir a producir una circuntancia preferible que la original, y si no es así, continuar revisándose hasta que así sea. En varios sentidos, la GDPR va a separar los ejemplos de negocio que tienen sentido de los que no lo tienen: recopilar documentos y procesarlos no va a ser ilegal, lo que será ilegal será utilizarlos mal, para propósitos que los visitantes no aceptamos, sin la adecuada transparencia o de maneras que generen ocasiones insostenibles o desequilibradas, como ocurría en varios casos hasta ahora. Que la GDPR sea una bendición o completa convertida en una estupidez inutil y molesta como ocurrio con las cookies va a depender de todos. Algunas agencias, soportes y anunciantes, los mismos que contribuyeron a destruir la web(www) “normalizando” la circuntancia vigente de persecución y explotación abusiva de nuestros datos, ya están diciendo que una ley como esta va a destruir toda una industria: si es así, por favor, que la destruyan cuanto antes.

 


Enrique Dans



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