La gran mentira de internet: he leído y entendido los términos de servicio

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Mi columna de la semana pasada en El Español, que quedó enterrada en medio del demencial paroxismo mediático, hablaba sobre los terminos de servicio en internet, un tema sobre el que he mencionado en varias ocasiones, sin embargo que en esta ocasión, bajo el titulo “Y entregarás a tu hijo primogénito…” revisitaba con ocasión de un atrayente estudio experimental de 2 profesores que pedían a sus 543 alumnos que abriesen una cuenta en una nueva red social, ficticia, controlando su comportamiento con respecto a los terminos de servicio.

En dichos terminos de servicio de la red social se encontraban cláusulas como la cesión total e incondicional de toda su información personal a la NSA, o la entrega de su hijo primogénito a la compañía. Sin embargo, la destreza mayoria de los estudiantes (el 98%) pasaron por alto estas cláusulas y procedieron a abrir sus cuentas en la supuesta red social. De los 543 estudiantes, 399 ni siquiera hicieron ademán de leer los terminos de servicio. Los 141 que sí lo hicieron, dedicaron a su lectura entre los 51 y los 73 segundos, cuando el cálculo del tiempo imprescindible para estudiarlos y comprenderlos estaba en torno a los 45 minutos.

Aunque generalmente los analisis hechos por profesores que usan a sus propios alumnos suelen ser criticables y estar sujetos a todo tipo de limitaciones, en esta ocasión, el hallazgo del ensayo dista mucho de ser sorprendente, y coincide perfectamente con la intuición de casi todos los que utilizamos internet: la inmensa mayoría, incorporando a los visitantes con mas destreza en la red, nos comportaríamos mas o menos equivalente y caeríamos en los mismos problemas.

Se mire como se mire, pretender que alguien dedique cuarenta y 5 minutos de su tiempo a leer y examinar un farragoso contrato redactado no en español ni en inglés, sino en “legalés” para poder probar un servicio definido es algo que, sencillamente, no tiene ningun sentido. Internet ha pasado a ser una parte cada vez mas significativa de la vida, y no vamos por la vida firmando largos contratos de terminos de servicio cada vez que adquirimos un producto, que entramos en un local o que contratamos un servicio. Simplemente, continuamos tratando internet(www) como si fuera una rareza, algo que exige su sujeción a dificiles acuerdos legales, cuando en realidad es una parte mas de vuestro dia a dia que no resulta en absoluto operativo tratar así. De alguna manera, internet(www) parece excluido de los usos y costumbres que se extienden a la vida offline y que nos aceptan movernos por ella con normalidad.

El problema, por supuesto, tiene 2 caras. Por un lado, toda compañia que se arriesgue a no explicitar sus terminos de servicio o a escribirlos en un idioma mínimamente asequible se encontrará con que, al dejar de lado la precisión del idioma jurídico, llegan buitres dispuestos a llevarla a los tribunales por cualquier mínimo detalle que haya quedado poco claro o que permita alguna interpretación maliciosa. Por otro, surgen emprendedores y individuos sin escrúpulos dispuestos a ocultar entre dificiles terminos de servicio cláusulas abusivas de todo tipo que les aceptan eximirse de responsabilidad ante hipotéticos problemas, hacerse con documentos o con derechos que no les corresponden, o plantear cuestiones que deberían ser implanteables por puro sentido común. De alguna manera, cuestiones que fuera de internet(www) estarían siempre meridianamente claras en función de los usos y costumbres desarrollados durante varios años, parecen sujetas en internet(www) a todo tipo de arbitrariedades e incertidumbres. Que surjan bulos de todo tipo que crean que miles de visitantes se dediquen absurdamente a copiar y pegar declaraciones legales en sus muros de Facebook como si eso pudiese llegar a servir para algo es el menor de los problemas, poco mas que unos cuantos minutos de tiempo perdido… sin embargo no deja de ser un síntoma preocupante.

¿Tiene que ser así? Los terminos de servicio de iTunes, por ejemplo, contienen cincuenta y 6 páginas escritas en terminos jurídicos… ¿de verdad alguien intenta seriamente que los visitantes se las lean y analicen antes de empezar a usar el servicio? Iniciativas como ToS;DR lanzadas en 2012, que pretendían inventar un servicio que se leyese detenidamente y evaluase los terminos de servicio para servir de guia a los usuarios, desaparecieron sin repercusión alguna, y los visitantes continuamos repitiendo todos los días rutinariamente la mentira mas enorme de internet: he leído y entendido los terminos de servicio. ¿Tiene algún tipo de sentido que sea así? ¿No refleja esto una falta de normalización de lo que es, cada dia más, el entorno normal en el que se desenvuelven cada vez mas millones de personas?

 


Enrique Dans



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