La peligrosa química de la web

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Mi columna de esta semana en El Español se titula “Mezclas peligrosas“, y hace referencia a la compleja química de la web, en la que una lista de elementos que estaban enviados a ser individualmente beneficiosos terminan generando una reacción explosiva.

¿Cuáles son los elementos que han transformado a la web(www) en un amenazador lugar que favorece la circulación de novedades falsas, bulos virales y desinformación? En 1° lugar, claramente, la caída de las barreras de entrada a la publicación. Un milagro que conozco como pocos, que posibilita que pueda estar aqui cada dia compartiendo un texto con vosotros, cuando antes tenía que enviarlo a un medio de comunicación, fiarse en que pasase un cierto filtro mas o menos riguroso, permanecer la confirmación de que “hubiese papel” (siempre me hizo gracia eso de “esta semana no salimos porque no hay papel”, referido al balance entre contenido y publicidad… cuando eso pasaba, me daban ganas de enviar a la redacción un poco de papel… higiénico 🙂 y finalmente, verlo salir impreso unos días después. Frente a aquello, la vigente circuntancia de “ser mi propio editor” y darle a “Publicar” cuando me da la real gana me parece sin desconfianza mejor. Que las barreras de entrada a la edición y difusión caigan parece en origen una buena noticia, da voz a mas personas, y democratiza la sociedad… hasta que viene un espabilado y determina que, como difundir es fácil, esta en su supuesto derecho de difundir cualquier cosa.

El 2° componente es el metodo de incentivos que genera la publicidad. La propaganda en internet(www) parece, sin duda, una buena idea: el medio acepta segmentaciones mas precisas, acepta teóricamente dar a cada uno los mensajes que mas le interesan o que mas probabilidades tiene de estar buscando, promete un feedback mas veloz y acepta que varios encuentren una forma de financiar sus publicaciones. Y todos felices… si fuese simplemente así. Sin embargo, la reproducción de ejemplos de otros canales lleva al abuso, al exceso de formatos intrusivos, y sobre todo, a primar suma frente a calidad, lo que lleva a poner la métrica de las paginas vistas por encima de todo, introducido el sentido común. Hay medios – no pocos – que recargan de forma automatica sus paginas cada pocos minutos para agregar una pagina vista, como los hay que harían cualquier cosa por un clic, hasta prostituir totalmente sus titulares en esa aberración denominada clickbait. Cuantas mas paginas vistas tienes, preferible eres y mas dinero ganas.

En 3° lugar, unas redes sociales que nos aceptan conectarnos con nuestros amiguitos y con las individuos con las que compartimos ideas y aficiones. Aparentemente, un enorme invento. Hasta que comprobamos que llegan individuos para las que esas redes sociales se convierten en el prisma por el que miran el mundo, que las interpretan como ese sitio en el que son tanto mejores cuantos mas “me gusta” reciben y mas followers tienen, en una especie de persecución de la “micro-fama” que lleva a cometer excesos, a colaborar cosas que, muy posiblemente, no deberían ser compartidas.

Finalmente, el desarrollo de algoritmos de recomendación que escogen por nosotros lo que queremos ver, usando elementos como lo que hemos visto anteriormente, lo que han visto nuestros amigos, o lo que nos ha generado una reacción. Aparentemente, algo positivo que trabaja por nosotros y nos acepta elegir lo que queremos leer, en medio de un océano inabarcable de información. Pero de nuevo, si combinamos esto con el hecho de que tendemos a tener amiguitos que piensan relativamente similar a nosotros, el efecto es la famosa filter bubble de Eli Pariser, una auténtica “cámara de los espejos” en la que vuestro pensamiento se ve amplificado, corroborado y multiplicado infinitas veces por el de otros, y nos lleva a sentirnos validados, a creer que todo el planeta piensa como nosotros, a pensar que el resto no lo dice por aquello de “la corrección política”, y a que un racista, machista, ultra e impresentable tenga ganas de echarse a la avenida a vapulear a la 1ª inmigrante con la que se cruce. O a echarse a la urna y votar por el 1° candidato que cree que simboliza unas ideas que ni siquiera deberían estar permitidas en sociedad, porque van en contra no solo de la Constitución, sino del sentido común.

Es la “tabloidización” de la web, o segun algunos, la web(www) como reflejo de la sociedad. Y por supuesto, la solucion no esta en considerar culpable a la web(www) ni en pretender absurdamente “abolirla”, sino en regular la combinación de esos componentes, facilitar que se usen, sin embargo eludir que se abusen. Algo para nada sencillo, un acceso sin desconfianza tortuoso que varios podrán pretender usar para convertirse en censores, donde pagarán justos por pecadores, en donde se confundirán factorías coordinadas de  fake news con sátiras o parodias perfectamente aceptables, donde habrá que tener muy en cuenta matices de todo tipo. Pero que sea complejo no quiere mencionar que no haya que realizarlo o que se pueda nadie escaquear de su responsabilidad. Si construyes un canal que convierte supuestamente en verdad todo aquello que tiene varios Likes, es obvio que vas, mas tarde o mas temprano, a necesitar algún tipo de artefacto de control. Crearlo no será fácil, sin embargo si no lo haces, el resultado, muy posiblemente, no te gustará, y tu contribución a la comunidad no habrá sido exactamente positiva. 

 


Enrique Dans



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