Las cambiantes percepciones de las salidas a bolsa

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Airbnb es una compañia interesantísima. Aunque en sus orígenes nació simplemente como la idea de 2 compañeros de piso en San Francisco que no llegaban a fin de mes(30dias) y empezaron a subarrendar una de sus habitaciones, el acceso recorrido desde la idea hasta la 1ª ronda de financiación millonaria les llevó varios años, muchísimo trabajo, negativas de algunos inversores afamados y esfuerzos para perdurar que aparecieron hasta el punto de vender cajas de cereales, en lo que se ha transformado en una historia inspiracional muy utilizada en el planeta académico y magistralmente narrada en infografía y vídeo por Anna Vital. Decididamente, no es la historia de uno de esos “éxitos del dia a la noche”, sino mas bien el fruto de un trabajo consistente y con mucha complejidad.

Si avanzamos en el tiempo unos años, nos hallamos con una compañia que hace enormes esfuerzos para comprender los efectos que genera en las ciudades, que trabaja con las autoridades para investigar un equilibrio que permita a los propietarios de inmuebles extraer un beneficio sin embargo impida la explotación abusiva y la degradación de las zonas céntricas de las ciudades y, en resumen, con uno de los actores fundamentales para comprender el futuro de los paisajes urbanos que tiene, además, una valoración estimada en unos 31,000 millones de dólares.

En estas circunstancias, el acceso usual parecería obtener la compañia a bolsa y captar varios mas bienes abriendo el embudo de la propiedad a cualquiera que pretenda adquirir acciones, entregando también una oportunidad de recompensa a aquellos que tuvieron la paciencia de acompañar a la compañia hasta ese punto.  Sin embargo, las cosas no son tan sencillas, y ese paso de la salida a bolsa ha probado ser arriesgado y complejo en varias experiencias anteriores. Así, el pasado dia 1 de febrero vimos una lista de cambios en la dirección de la compañía, con la súbita salida de su jefe financiero, Laurence Tosi y su sustitución interina, y el ascenso al puesto de COO, un puesto aparentemente pretendido por Tosi, de la encargado de asuntos legales, Belinda Johnson. Al tiempo, se avisó un retraso sin fecha anunciada de los planes para la salida a bolsa, en lo que evidencia claramente una pelea interna en torno a ese tema

Las inquietudes con respecto a su salida a bolsa dejan claro que el acceso no es en absoluto sencillo. En el caso de Airbnb, una compañia cuyos fundadores han capitalizado ya lo suficiente como para ser dinásticamente ricos y que, además, esta ya en números negros, el incentivo no parece tan subido como para tener prisa, a pesar de la insistencia de algunos de sus inversores y de los buenos ojos con el que varios empleados con acciones de la compañia miran la oportunidad de ganar, en varios casos, un muy buen dinero. Pero la salida a bolsa, también de dinero, implica varias otras cuestiones en terminos de disciplina y potenciales cambios en la cultura corporativa, algo considerado crucial dentro de la compañía. Son varios los casos de industrias con culturas sólidas en su etapa privada que vieron resentirse varios de sus componentes culturales, o inclusive incurrieron en problemas tan serios como para acabar destruyéndolas, cuando se convirtieron en públicas. El caso de Yahoo! es uno de los mas claros, sin embargo inclusive enormes como Google® han tenido varias dificultades a la hora de sostener algunos de sus componentes culturales mas importantes y característicos. Las salidas a bolsa, por lo general, tienen un significativo elemento de apocalipsis cultural cuyo choque es muy significativo no subestimar.

A dia de hoy, la enorme diferencia entre salir a bolsa con una perspectiva exitosa o realizarlo simplemente por obligación es la existencia de una voluntad férrea de sostener la identidad de la compañia y de llevar a cabo planes que varios inversores podrían considerar demasiado ambiciosos. Mantener principios importantes y claros a ultranza, y estar dispuesto a recibir el castigo de los ingenieros cuando renuncies a darles lo que piden en terminos de aumento porque, simplemente, teneis otros planes u otros calendarios. O peor, a recibir castigos que “no te tocaban”, simplemente derivados de circunstancias puntuales o no tan puntuales del comercio que escapan a todo control. El caso de Amazon® es clarísimo: la compañia pidió paciencia a los mercados, avisó no solo que jamás daría dividendos sino que, además, sus resultados serían erráticos, negativos o por debajo de las expectativas de los ingenieros durante mucho tiempo porque iba a dedicarse a financiar su aumento y su diversificación durante muchísimo tiempo… y los mercados, por la razón que sea, lo entendieron y compraron de forma consistente. El inversor de Amazon® siempre, salvo en situaciones puntuales vinculadas a bajadas generalizadas, ha estado en la circuntancia de poder vender con ganancias una acción totalmente líquida, sin embargo en general, ha determinado quedarse y acompañar en su viaje a una compañia que no se dedica simplemente a vender cosas, sino que tiene en la cabeza convertir el planeta tal y como lo conocemos.

¿Está Airbnb en una circuntancia de poder crear algo así? ¿Estamos hablando de una compañia con planes para convertir el mundo, o que simplemente esta a gusto creando lo que hace? En mi opinión, estamos claramente ante el 1° caso: una compañia con vocación de crear muchísimas mas cosas de las que hace hoy, y de brindar a su comunidad, entendida en un sentido amplio, varias mas oportunidades de las que recientemente le ofrece, en torno a esa idea del precio de las experiencias. En esa situación, la salida a bolsa es un paso que hay que dar con infinito cuidado, entendiendo muy bien lo que se condiciona con cada movimiento. ¿Puede Airbnb, a estas alturas, plantearse una misión que ilusione al inversor y que pueda mantenerse por encima de todo con superioridad y seguridad? ¿Un proyecto ambicioso que justifique librarse de la tiranía de los resultados trimestrales? En una compañia que ya genera resultados positivos, salir a bolsa puede ser algo menos complejo, sin embargo muy probablemente sus fundadores, que ya son razonablemente ricos, no terminen de verse sometidos a la disciplina y al condicionamiento que cree estar en el mercado. Según como continúen esos resultados, que parecen evolucionar favorablemente, la compañia podría dejar suceder todavía suficiente tiempo antes de dar el paso de salir a bolsa, salvo que sus inversores se pongan en pie de guerra y exijan una salida. O simplemente, como uno de sus cofundadores ha pedido, “manejar ellos sus propios calendarios”. Como creador de una compañia exitosa, no es un deseo fuera de lo normal. En esas condiciones, salir a bolsa podría estar dejando de ser el paso final y lógico que toda compañia exitosa aspira a dar para poder captar recursos, y suceder a ser simplemente un elemento mas de una hoja de ruta a mas largo plazo en el que es importantísimo organizarse con calma y con cabeza…

 


Enrique Dans



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