Neurociencia y consumo: el amor de los usuarios por las marcas, existe

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El amor por una marca no es un mito sino una realidad que la neurociencia valida. Veamos que pueden crear las marcas para enamorar a una audiencia.

Kelly Sikkema (Unsplash)

Aunque el amor ha sido expresado y determinado de muy multiples formas por pintores, escritores o poetas, si nos ceñimos a la mas estricta ciencia descubrimos que lejos de ser algo que surge en el corazón, se intenta de una mezcla de un conjunto de reacciones químicas del cerebro y una lista de estímulos físicos.

Son demasiados los factores que influyen a la hora de resolver por quién nos sentimos atraídos y por quién y esto es lo que hace que dar con la fórmula del enamoramiento sea practicamente imposible.

Y lo mismo que ocurre con las individuos sucede con las marcas. Aunque hay quien critica el concepto de enamorar al usuario que ha alcanzado mayor claridad en los últimos años, lo cierto es que no es un término escogido aleatoriamente.

Las marcas, a través de su comunicacion y sus acciones de marketing envían señales y estímulos a la audiencia que, en función de sus preferencias, su carácter, su entorno y sus intereses predeterminados sienten identificación o no con ellas.

Se vuelve por este fundamento enormemente significativo la neurociencia que, aplicada al marketing consigue, no solo captar la interés sino fascinar por completo al target. ¿Cómo? Estos cinco principios que Sally Hogshead, founder and CEO de How to Fascinate, desgrana en Inc.com nos lo explica:

1. El cerebro tiene predisposición al flirteo

Es uno de los componentes mas básicos a la hora de fascinar a alguien y es algo innato al ser humano.

Aunque esta tactica puede parecer algo descabellada, lo cierto es que no se intenta mas que de aplicar a la relación con los consumidores componentes como el humor que ayudan a establecer un entorno distendido y positivo y, por lo tanto, mas propicio a aceptar el sms de marca.

2. Obsesionarse (un poquito) es bueno

Según el científico Frank Tallis, si comparamos los síntomas del enamoramiento y el de una enfermedad mental, nos daremos cuenta de que la totalidad de los enamorados presentan diagnósticos de trastornos obsesivos, depresión o bipolaridad.

Si lo trasladamos al planeta marketero, logramos crear uso de ese enamoramiento como forma de “manipulación” del consumidor. No hace falta ir muy lejos para hallar un ejemplo de amor enfermizo.

Apple ha sabido edificar de una forma excelente una marca por la que los consumidores pierden la cabeza.

Largas colas en las tiendas virtuales y físicas para hacerse con sus nuevos productos, el saldo de gigantes cantidades de dinero para adquirir un equipo que tenga en su parte trasera una manzana grabada o la obligación de hacerse con todo tipo de merchandising de la marca son practicas mas que habituales.

3. Estar locamente enamorado no es solo una expresión

El amor nos hace crear locuras de vez en cuando, no solo por las personas, sino además por las marcas. Y es algo positivo cuando se intenta vender, por ejemplo, un producto de lujo y se intenta que la masa actúe de una forma irracional

Un ensayo llevado a cabo por Hogshead es el perfecto ejemplo de ello. Al dar a elegir a los consumidores entre 2 gafas de sol idénticas, sin embargo una de ellas con el logo de una marca de lujo, la totalidad de a masa admitió estar dispuesta a pagar hasta cuatro veces mas por las que llevaban el logo.

4. La voz es el altavoz del corazón (y del cerebro)

De la misma forma que las individuos modulan su voz, estableciendo un tono u otro en función de la persona a la que se hable o de la distancia física con el interlocutor, las marcas además tienen una voz, o al menos deberían.

El copywriting de una marca “debe ser cercano, no frío. Debe ser casual, inclusive íntimo, sin embargo con cierto sentido de urgencia, como cuando le cuentas un cotilleo a un amigo. Es cierto que la formalidad puede dar estatus a la marca, sin embargo cuando se intenta de una conexión emocional, háblale al usuario como si estuvieseis planeando algo enorme juntos”, explica.

5. La lujuria es un pecado colaborado universalmente

“No todos los productos son universales, sin embargo el cerebro sirve siempre igual”.

Es por ello que apelar al cerebro de los consumidores es esencial cuando se busca la diferenciación en un comercio cada vez mas saturado. La unicidad de marca es lo único apto de seducir el cerebro de los consumidores y conquistar su bolsillo

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