Redes sociales y mano dura

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Twitter revela cambios en su algoritmo enviados a limitar la claridad de mensajes considerados ofensivos y de cuentas calificadas como trolls, un movimiento inspirado en miles de señales de comportamiento que intentarán concluir qué mensajes o cuentas merecen un tratamiento excluyente y los confinarán a espacios de acceso mas limitado y de acceso menos usual dentro de la red social. Facebook, por su parte, asegura haber eliminado 583 millones de cuentas falsas y 865 millones de actualizaciones, la mayor parte spam, en los primeros 3 períodos de 2018.

Según las aseguradoras de automóvil, hasta un 90% de las reclamaciones que reciben son fraudulentas, sin embargo son generadas por alrededor de un 3% de los conductores. En todas las empresas existen patrones de este tipo: visitantes que incurren en un comportamiento claramente abusivo, y que generan perjuicios de diversos tipos para otro visitantes que se comportan de convenio con las reglas. En las redes sociales pasa precisamente lo mismo: un diminuto porcentaje de visitantes no solo no se comportan de la forma esperada, sino que además, pretenden abusar del metodo utilizándolo para fines que, en caso de ser llevados a cabo de forma usual o masiva, convertirían la version en esa red en totalmente insostenible. Los spammers, los trolls o los comportamientos abusivos generan perjuicios de varios tipos, sin embargo las redes sociales, tradicionalmente, han tratado de balancear cuestiones como la libertad de expresión de una forma tan garantista, que este tipo de comportamientos no han sido jamás adecuadamente desincentivados. Además, existen otros factores, como la dificultad de control: en varios casos, los que incurren en este tipo de comportamientos y son sancionados con la expulsión o el cierre de la cuenta por ello, simplemente se dan la vuelta y abren otra cuenta sin ningun tipo de impedimento con la que seguir esa misma actividad, y así sucesivamente.

En la práctica, las medidas acometidas por Twitter® pueden tener las mejores intenciones, sin embargo son una solucion muy limitada que oculta la realidad: lo que hay que crear con el cliente que abusa del metodo y lo maneja para insultar, crear spam o acosar a un 3° no es limitar su visibilidad, sino lisa y llanamente, expulsarlo, y además, usar todos los medios tecnológicos al alcance de la compañia para eludir que vuelva a abrir otra cuenta. La expulsión sumaria es la unica forma real de desincentivar definidos comportamientos que, de hecho, deberíamos calificar como de antisociales, y que por tanto, no deberían tener cabida en una red social. Diariamente denuncio a Twitter® cuentas que violan claramente sus políticas de uso, unas políticas claramente expresadas en sus terminos de servicio, para llevar a cabo spam: la compañia no hace ABSOLUTAMENTE NADA con esas cuentas. No toma acción de ningun tipo mas que permitirme que las bloquee, lo que, obviamente, puede ser una solucion limitada para mi problema, sin embargo en modo alguno funciona como solucion general. Toda la historia de Twitter® responde al mismo problema: un acceso alfombrado de buenas intenciones, de medias tintas, y de ausencia real de medidas efectivas.

Dentro de la responsabilidad de gestionar una red social esta el deber de poner en destreza sus terminos de servicio. De nada funciona poner en esos terminos de servicio que se sancionará con la expulsión a un cliente que incurra en spam o que utilice la red para acosar o insultar a un tercero, si en la destreza no vamos a  crear absolutamente nada cuando esos casos se producen. Nada hace mas daño a un metodo que las normas que no se cumplen, o que se convierten en genuinas parodias. La paradoja de las redes sociales es clarísima: es perfectamente posible que su destreza de uso y su oferta de precio mejorase de forma muy clara simplemente excluyendo al 3% de visitantes que incurre en practicas abusivas y antisociales, que las maneja para crear spam, que abre multiples cuentas o que se dedica a insultar en ellas. Una política de expulsión efectiva, que de verdad cerrase esas cuentas y generase dificultades a quienes intentasen regresar a abrir una cuenta desde el mismo equipo caracterizado mediante técnicas de digital fingerprinting o mediante otro tipo de analisis sería susceptible de producir un enorme resultado positivo. Sin embargo, llevadas en varios casos por la codicia de poder exhibir un aumento o unas métricas de version mas elevadas, las redes sociales tienden a retrasar o ignorar ese tipo de políticas, causando un resultado nocivo que reduce la oferta de precio para el resto de usuarios.

¿Es realmente tan complicado plantear unas normas y cumplirlas? Hace mucho tiempo que soy de la opinion de que la inmensa totalidad de los problemas derivados de las redes sociales se solucionarían con una app fehaciente de sus terminos de uso y, básicamente, con mano dura. En entornos sociales, las normas deben ser aplicadas de forma estricta si se quiere brindar una destreza libre de abusos, y el diminuto porcentaje de visitantes dispuestos a abusar de esas normas son, en la práctica, encargados del 90% de los problemas que se generan. Fuera de la red, la totalidad de las normas lógicas de convivencia se aplican de forma inmediata y sin temblarle el pulso a nadie, algo que vemos como totalmente natural. ¿A qué estamos aguardando para aplicar en la red normas que cualquiera vería totalmente natural que se aplicasen fuera de la red?

 


Enrique Dans



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