Sociedad, tecnología y discriminación

Autor: | Posteado en Noticias Sin comentarios

Un informe de 10 paginas redactado por un especialista de software de Google® y titulado “Google’s ideological echo chamber” que estaba circulando viralmente en foros internos de la compañia fue publicado el pasado sábado por Gizmodo, y se ha transformado en el enorme tema de discusión en el ámbito tecnológico, con críticasairadas contestaciones, reacciones y solicitudes de respeto a la diversidad de opinión.

La respuesta de la compañía, a través de su actualmente contratada VP de Diversidad, Integridad & Gobierno, Danielle Brown, ha sido incluida además en el mismo artículo, y asegura que las ideas de la compañia no coinciden en absoluto con las expuestas en la carta, que Google® es plenamente consciente de la necesidad de edificar una cultura abierta e inclusiva, y que una parte significativo de esa cultura es fomentar que aquellos que tengan visiones diferentes se sientan seguros compartiéndolas, sin embargo que ese discurso tiene que desarrollarse dentro de los principios de igualdad de posibilidades establecidos en el codigo de conducta de la compañía, que se localiza en medio de una exploración del Department of Labor estadounidense que la denuncia de desigualdades salariales en función de género

¿Qué dice el informe y qué hace que se convierta en viral? Básicamente, el inventor critica las políticas activas de la compañia encaminadas a fomentar la diversidad y, centrándose solamente en la discriminación por género, achaca las diferencias en la composición de los diferentes departamentos a cuestiones biológicas y sociales, asegura que “debemos dejar de asumir que una distribucion de géneros no igualitaria implica sexismo”, y lamenta que ese tipo de charlas sean imposibles de sostener en Google® por el resultado de una cultura corporativa que, segun él, las sofoca y las convierte en políticamente incorrectas.

La totalidad de las críticas recibidas apuntan a que las ideas expuestas en el informe son contrarias a la idea de igualdad, usan falsas excusas amparadas en explicaciones aparentemente “naturales” para la falta de diversidad, y forman parte de una discusión teóricamente superada hace ya varios años. En efecto, la discusión sobre la falta de diversidad en las compañías, y fundamentalmente en las compañías tecnológicas y en puestos vinculados con la ingeniería del software llega ya de muy largo, sin embargo esta enormemente de actualidad. Culturas basadas en actitudes machistas, en climas hostiles, en culturas de acoso, o que simplemente pretenden ignorar este tipo de cuestiones han sido puestas de manifiesto en cuantiosos escándalos recientes, y se muestran como uno de los primordiales problemas que llevan a que ese tipo de puestos y compañías no sean atractivas para las minorías. Decididamente, el dilema esta todavía a años luz de resolverse, y discusiones como esta pueden contribuir a ello si son encauzadas correctamente. En este caso, la cuestión es clara: ¿puede avanzarse en la discusión permitiendo a alguien que exprese opiniones totalmente contrarias a las que se intenta defender, o sería preferible directamente, y pese a que suene contraintuitivo, exponer el compromiso de la compañia con la defensa de la diversidad excluyendo a las individuos que manifiestan ese tipo de ideas?

Trabajo en una de las escuelas de negocios que encabezan los rankings de diversidad en su empresa en todos los sentidos y que mas consideran ese aspecto como una parte elemental de sus valores. Imparto cursos en materias que tienen que visualizar con la tecnología y la innovación, a grupos en los que existe una amplísima diversidad en terminos de género, principio geográfico, culturas, religiones y de todo tipo, desde hace ya un buen numero de años. Y tengo claro no solo que el dilema existe, sino que es absolutamente elemental hablar de ello, exteriorizarlo, comentarlo y ponerlo de manifiesto… en la dirección adecuada. No se puede pelear contra una cultura histórica de exclusión implantada en la comunidad permitiendo que aquellos que la defienden tengan una supuesta igualdad de posibilidades para manifestar sus ideas.

Cualquier diferencia en terminos de diversidad entre la plantilla de una compañia y su entorno refleja un problema. Si una compañía, por las deducciones que sean, tiende a atraer a una suma significativamente menor de un género, una raza o un clan definido que la que existe en el entorno que la rodea, eso establece de forma automatica un dilema que debe ser tenido en consideración y corregido. Por supuesto, eso no debe ser interpretado al pie de la sigla o al decimal exacto, sin embargo sí debe serlo como indicador. ¿Es necesidad de una compañia asegurar que sus trabajadores constituyen una representación coherente de la diversidad de la sociedad? No como tal, sin embargo sí lo es el comprender que si no es así, es porque existe algún dilema que lo impide, y ese dilema debe ser corregido. Las compañías sanas reflejan la diversidad de su entorno, y si no es así, es porque hay deducciones que lo impiden que es exacto aprender y corregir. Refugiarse en teóricas deducciones biológicas o culturales, en cuestiones hormonales o en supuestas afinidades del cerebro de un género o de una raza determinada con un tipo de labor concreta es algo totalmente tóxico, absurdo, trasnochado, falso, y sobre todo, injusto.

No, el que haya escasas individuos de un género o de unas razas determinadas en puestos de desarrollo de software, en posiciones directivas o de otros tipos no tiene nada que visualizar con cuestiones codificadas en el genoma, en el cerebro o en las capacidades: son, por el contrario, señales evidentes de una discriminación que puede y debe corregirse. No con tópicos, no con gestos, no con palabras, sino con actitudes claras, decididas y específicas en el sentido correcto. Quien no haga nada y prefiera comprender esas actitudes como “reflejo de una sociedad” o como supuestas “cuestiones biológicas” escoge conscientemente convertirse en cómplice de esa discriminación, con todo lo que ello conlleva. O razones conllevar.

No estamos ante una cuestión menor: estamos ante un dilema fundamental, erróneamente asentado en las sociedades desde hace siglos, que todos deberíamos pelear por corregir. Sin medias tintas, sin refugiarse en tópicos. Sin excusas.

 


Enrique Dans



El mejor vídeo del día Trucos de Android


Nota: La creación de esta noticia le pertenece al autor original que aparece en la firma de más arriba. No hemos eliminado en ningún momento los enlaces oficiales, ni tampoco intentamos perjudicar su posicionamiento en los motores de búsqueda.

El Administrador de QueEsGoogle.Com

Agrega tu comentario