Vehículo autónomo: un juego de plataformas

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El enorme chino Baidu presenta en el CES 2018 la segunda versión de su software para vehículos autónomos, Apollo, lanzado originalmente en abril del pasado año como plataforma abierta y gratis habilitada para toda la industria, en lo que ya explicamos en su instante que suponía un intento de inventar una jugada a Google® siguiendo el preferible estilo Google, emulando la tactica que la compañia de Mountain View utilizó con Android® frente a Apple® en el entorno smartphone.

En el ámbito del automóvil autónomo, la iniciación de Google, Waymo, es en este instante la unica que puede presumir de tener, desde noviembre del pasado año, una armada de vehículos sin conductor de protección transportando individuos en Phoenix, Arizona, que a partir de febrero se cree que terminará su etapa de pruebas y se transformará en un servicio de taxis totalmente autónomos. En ese sentido, la iniciación de Google® siempre fue muy clara: no pretendían edificar un vehículo, sino un conductor. Que el automóvil sobre el que se ha implementado su plataforma de software haya sido el Chrysler Pacífica ha sido simplemente una cuestión de oportunidad: Fiat Chrysler se encontraba enormemente retrasada en ese ámbito con respecto a sus competidores, y vio la oportunidad de trabajar con Google® como un proyecto de bajo riesgo y varias oportunidades de capitalización en terminos de imagen.

Mientras tanto, el resto de las marcas de automoción, incapaces de continuar la ruta que conduce al automóvil autónomo solas, han ido buscando miembros tecnológicos, protagonizando un auténtico videojuego de silla musicales: las ultimas en inventar avisos en ese sentido han sido Volkswagen y Hyundai, que han cerrado un acuerdo con Aurora, la plataforma creada por nada menos que Chris Urmson, anteriormente jefe del proyecto de automóvil autónomo de Google; Sterling Anderson, antes en el proyecto de Tesla Autopilot; y Drew Bagnell, profesor del Instituto de Robótica de Carnegie Mellon y creador del Uber Advanced Technologies Group. Pero en realidad, toda la compañia de automoción ha llegado a acuerdos de este tipo: Toyota acaba de lanzar en CES su e-Palette junto con Uber y Amazon, una visión de plataforma rodante autónoma con la que podrias inventar desde un servicio de transporte, hasta un servicio de reparto de pizzas que llegan al cliente perfectamente calientes (mientras pone de manifiesto la visionaria imaginación de Charlie Brooker en uno de los episodios de la ultima temporada de Black Mirror 🙂

Anteriormente, hemos visto operaciones como la adquisición de Cruise por GM (que intenta fichar a 1,100 individuos con salarios medios de$ 116,000 en los próximos años), la inversión de mil millones de Ford en ArgoAI, y a varios otros jugadores, como la startup del MIT nuTonomy, llegar a acuerdos con todo tipo de creadores de automóviles o de componentes, y a compañías tecnológicas continuar elevando el nivel de la innovación con nuevos componentes. Está claro: el automóvil autónomo es ya la enorme fiebre de la industria, el punto en el que todo desarrollador tiene que estar, razón por la que, como varios habíamos previsto, será una realidad totalmente cotidiana mucho antes de lo que se esperaba.

Es en este panorama donde Baidu intenta marcarse una jugada sensacional con Apollo. De entrada, su condición de plataforma abierta ha posibilitado un dinamismo espectacular: en su pagina llegan nada menos que ochenta y 8 logotipos de socios. Pero además, una rápida inspección acepta verificar la enorme abundancia de compañías chinas, un ecosistema especialmente cohesionado y que, a pesar de contar en varios casos con escasa proyección fuera del país, esta jugando un papel elemental como ecosistema que soporta procesos de innovación. Es en este ecosistema privilegiado donde, en experiencia ausencia de industrias extranjeras, las compañías chinas ruedan los productos y beneficios que, posteriormente, arrojan para su expansión en el resto del mundo. Si Apollo obtiene convertirse en la plataforma elegida por algunos creadores de automoción chinos, podríamos estar hablando sencillamente de un reposicionamiento de las marcas chinas de cara al nuevo panorama configurado por el automóvil autónomo.

En este momento, pese a su alucinante éxito, Waymo trabaja tan solo con una marca de automoción, Fiat-Chrysler, y en lo que parece mas bien un convenio puntual que una verdadera alianza estratégica. Apollo, a pesar de estar supuestamente en un nivel inferior de desarrollo y prever su capacidad para circular en trafico real para diciembre de 2020, cuenta con una amplísima plataforma de creadores de automóviles, creadores de componentes, universidades, institutos de exploración y industrias tecnológicas interesadas en el avance del proyecto. Como tantos otros ámbitos, el desarrollo del automóvil autónomo va a depender especialmente de lo que ocurra en estas tacticas de plataforma.

 


Enrique Dans



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